miércoles, 19 de mayo de 2010

Información del tema monográfico.Parte 1

CASA O ALOJAMIENTO: EL PERRO MERECE COMODIDAD

Primero asígnale un lugar a tu perro. Puede ser dentro o fuera de la casa, sólo fíjate que en él se pueda resguardar del sol, la lluvia y el frío. Si va a vivir dentro de la casa, escoge un espacio especial para colocar su cama. Tu perro debe tener su propio espacio.
Mantén siempre limpio el lugar donde habita tu perro, además de seco y ventilado, para que no guarde humedad, calor ni malos olores. Es lo mejor para el perro y para ti.
Nunca uses desinfectantes comunes en el hogar, como cloro, limpiadores para pisos, para vidrios, etcétera. Puedes usar detergente, pero debes enjuagar muy bien la casa para no dejar residuos, porque ocasionan alteraciones en la piel de los animales, las cuales pueden llegar a ser graves.
Tampoco utilices insecticidas, a menos que tu perro no esté en contacto con estos productos. En todo caso, después de la aplicación ventila perfectamente el área por lo menos cuatro o cinco horas antes de que tu mascota esté en el lugar. Los insecticidas le causan intoxicaciones severas y hasta la muerte.
Jamás dejes venenos o productos para exterminar fauna nociva, como venenos para ratas, cucarachas, alacranes, etcétera, al alcance de tu perro, porque estos productos pueden matarlo en pocas horas si no los atiende inmediatamente el veterinario.

Accesorios o utensilios
Los accesorios ideales para alimentar y darle agua a tu mascota están hechos de aluminio porque este material no se oxida y es fácil de asear. Además, tu perro no podrá mordisquearlos. También son aceptables los accesorios de plástico, siempre y cuando tu perro no los destruya. Es importante que escojas el tamaño de los utensilios en proporción al animal y que consideres el número de animales: cada uno de ellos debe tener su propio plato, para evitar pleitos o que alguno se quede sin comer.
Juguetes
Los huesos de carnaza son ideales, porque además de servir como juguetes, son efectivos para limpiar los dientes y fortalecerlos. Son especialmente útiles cuando los cachorros destruyen las cosas del hogar. Te conviene comprar al menos uno a tu perro.
Las pelotas deben ser proporcionales al tamaño de tu perro. Nunca deben ser pequeñas porque tu mascota puede tragárselas y causarle diversos trastornos o hasta la muerte por obstrucción. Tampoco deben ser de esponja ni plástico flexible –pelotas inflables–, pues al morderlas es fácil que tu perro trague fragmentos del material, y con el tiempo tenga trastornos intestinales severos.
Se recomiendan los muñecos de trapo.
Baño y limpieza
¿Cada cuándo debes bañar a tu perro? Debes bañarlo cada tres o cuatro semanas, para evitar el exceso de humedad en la piel y, como consecuencia, su resequedad.
¿Con qué debes bañarlo? Usa agua tibia y jabón neutro, con el fin de evitar enfermedades de la piel, como resequedad, caspa, urticaria, etcétera. Si el animal tiene parásitos externos como pulgas o piojos, báñalo con algún jabón especial, como jabón del Perro Agradecido, Asuntol o alguno recomendado por tu veterinario.
Nunca uses champú, acondicionadores, ni detergentes, porque resecan la piel, causan caspa, o problemas que pudieran llegar a ser graves.
Cepillado. Si tu perro es de pelo largo cepíllalo a diario con una carda especial –cepillo para perros– y si es de pelo corto, cepíllalo por lo menos 3 veces a la semana para mantener la sedosidad y brillo del mismo.
Uñas. Si tu perro vive dentro de la casa es necesario que le revises las uñas, porque en esas condiciones las uñas no se desgastaran naturalmente y crecen en exceso. Esto le causará molestia al caminar, dolor e, incluso, se le pueden enterrar y producir abscesos. Mejor recórtalas cada dos o tres meses con la ayuda del veterinario, según sea el caso.
Oídos. Son una parte fundamental de la anatomía de tu perro. Junto con el olfato, los perros piensan con este sentido; quizás lo usan más que la vista. Por tanto, debes limpiar los oídos de tu perro con detenimiento y cuidado por lo menos una vez al mes. El procedimiento es relativamente sencillo. Puedes utilizar agua oxigenada o un poco de vinagre rebajados con la misma porción de agua. Limpia la oreja de la parte interna –la que está en contacto con el cuerpo– con un algodón mojado con alguna de las sustancias mencionadas, cuantas veces sea necesario hasta que queden bien limpias. Posteriormente, con una mano levanta la oreja y con la otra moja un algodón limpio; exprímelo lo más posible dentro del oído. De inmediato, oprime ligeramente la parte baja del oído –no de la oreja–, y dale un ligero masaje por unos segundos. Deja que tu perro sacuda la cabeza para que expulse el exceso de líquido del oído. Por último, con un algodón seco limpia la parte interna de la oreja y del conducto auditivo. Repite el mismo procedimiento para limpiar el otro oído. Desde luego, para que lo hagas bien, necesitarás algo de práctica.
Sacos anales. Comúnmente olvidamos los sacos anales o simplemente no sabemos que existen, pero juegan un papel importante. Si no los limpias constantemente tu perro defecará con dificultad o sufrirá de estreñimiento severo y dolor.
Estos sacos se encuentran en la parte interna y final del recto, junto al ano. No se ven pero puedes palparlos. Para limpiarlos, levanta la cola a tu perro. Al lado del ano sentirás pequeños abultamientos –éstos son los sacos anales. El procedimiento es fácil. Colócate a un costado del animal; levántale la cola con una mano, y con la otra desliza suavemente los dedos índice y pulgar a ambos lados del ano para que no lesiones el área. Un líquido maloliente saldrá a presión: es excremento atrapado en los sacos que no puede salir sin una ligera presión. Si nada sale, no te preocupes: pudiera ser un buen signo, pues tu perro pudo hacerlo sin tu ayuda, con el famoso cochecito. Si no sale nada pero sientes abultamiento en los sacos, consulta al veterinario.
Si tienes un perro de raza pequeña seguramente tendrás que limpiarle los sacos anales. Si, en cambio eres dueño de uno grande o mediano, a lo mejor no tendrás que hacerlo, pero no te confíes.
Dientes. Son una parte importante, pues con ellos tu perro tritura el alimento que come. Lávalos con productos y cepillos especiales para perros; nunca con tu pasta, es muy agresiva para ellos, les pica y les arde. Si prefieres, proporciónale huesos de carnaza para que se los limpie él mismo y te liberes del round.
Ojos. Los ojos son la vida. Los animales de razas pequeñas suelen sufrir padecimientos en los ojos, generalmente se les irritan y lagrimean mucho. porque se encuentran cerca del suelo y el polvo los infecta. Te recomendamos laverle los ojos y el área por donde corre la lágrima –pelitos pigmentados– por lo menos tres o cuatro veces a la semana con agua de manzanilla tibia y fresca. Si tu animalito presenta otros signos, como ojos cerrados, párpados inflamados, dolor al tocarlos, comezón, inflamación del tercer párpado por más de cinco días, u opacidad del ojo, llévalo al veterinario para que haga la revisión pertinente. No dejes pasar más de ocho días sin que tu perro sea examinado por un veterinario. La negligencia puede ser grave.
Instrucciones para salir a pasear
Acostúmbralo a salir siempre con collar y correa. De esta manera puedes tener control sobre él y evitar que lo atropelle un coche, agreda a alguien, se pelee con otro animal o se extravíe.
Ponle siempre su placa de identificación. Si llegara a extraviarse, la placa aumenta grandemente tus posibilidades de encontrarlo.
Siempre lleva contigo una bolsa para levantar el excremento de la vía pública.
Vigila que no coma desperdicios, excremento de otros animales, tierra, etcétera, pues puede enfermarse.
Si vas a salir en coche, no le des nada de comer, por lo menos dos horas antes de la salida. Se trata de que no vomite ni defeque en tu coche. Puedes darle de beber agua solamente antes y después del paseo. De todos modos, asegúrate que orine antes de subirse al coche. De ser posible, llévalo en jaula transportadora; es lo mejor.
El manual del perro viajero

Lleva la placa de identificación y la cartilla de vacunación de tu perro. Esto es importante ya que si llegara a extraviarse, podrás buscarlo más fácilmente. O bien, si muerde a alguna persona, podrás avalar que tu mascota está vacunada y que la víctima de la mordedura no corre riesgo alguno. Recuerda que en ciertas partes del país hay cercos sanitarios y la cartilla te ayudará a que tu perro pueda pasar.
Deberás hacer paradas continuas para que el perro haga sus necesidades y un poco de ejercicio.
Trae siempre contigo bolsas para el excremento, para no dejarlo dondequiera.
Nunca dejes al perro dentro del auto por mucho tiempo cuando haga calor –consulta el apartado de choque térmico en la sección de primeros auxilios. Puedes meterte en problemas. Tu perro no sabrá lo que ocurre, en su desesperación puede averiar a tu coche, o, lo más corriente, defecar en él. Mejor llévale juguetes para que se distraiga durante el camino.
Ten mucho cuidado cuando el perro saque la cabeza por la ventana del auto, ya que el aire es tan fuerte que pudiera inducir conjuntivitis y otitis al perro, además podría saltar y accidentarse.
Algunos veterinarios recomiendan la administración de vitamina C y complejo B antes de un viaje largo para reducir los efectos del estrés y las nauseas. A lo mejor tu perro jamás ha viajado en coche. Lo más común es que comience a salivar en exceso y, en ocasiones, vomite y exprese deseos de defecar. Así pues, dale de comer 3 horas antes de partir. El exceso de salivación y el mareo irán desapareciendo conforme tu perro se acostumbre a viajar en el coche.
Toma providencias especiales, si debes viajar con un perro enfermo. Sobre todo si vas a volar ya que la temperatura en el área de carga del avión puede sufrir cambios bruscos. Por otro lado, si será un vuelo muy largo, tu perro puede presentar una emergencia y no habrá cómo auxiliarlo.
Jamás encierres a tu mascota sola dentro de un cuarto de hotel porque pudiera hacer muchas fechorías o molestar a otros huéspedes.
La mejor forma para que tu perro viaje es dentro de una jaula especial para transporte de mascotas, donde irá seguro y sin riesgo. Eso sí, la caja no te exime de tomar en cuenta las consideraciones descritas.
Recuerda que tú eres responsable de cuanto haga tu perro.
¿Qué debo hacer en caso de emergencia?

En esta sección hablaremos de medidas prácticas que pueden disminuir el riesgo al que está expuesta tu mascota en casos de emergencia, con técnicas de apoyo que podrás aplicar desde que el animal ha sufrido un accidente hasta que sea atendido por el veterinario. Estas medidas son sólo preventivas y no curativas. Por tanto, si no eres capaz de realizarlas, acude inmediatamente al veterinario para que ponga en práctica la terapia adecuada y reduzca el riesgo.
RECOMENDACIONES
Si enfrentas una herida sangrante, lava perfectamente el área, corta el pelo del rededor y aplica compresas frías sobre la herida.
Si sufrió un golpe moderado, aplícale agua fría o pomadas desinflamatorias y dale un poco de agua.
Si ha sufrido múltiples golpes, transpórtalo sobre una superficie plana –una tabla– o, en su defecto, una cobija y llévalo al veterinario para que realice un chequeo general e identifique los daños.
Si sospechas que tu perro tragó alguna sustancia venenosa, no induzcas el vómito. Algunas sustancias al ser vomitadas pueden quemar el esófago y la boca.
Si sospechas de daño interno no muevas a tu perro hasta que llegue el veterinario. Si no te queda otro remedio, para no lastimarlo aún más, transpórtalo con mucha delicadeza encima de una superficie plana o de una cobija.
Si sufre hipotermia tápalo con una manta, frota su cuerpo y rodéalo de bolsas o botellas con agua caliente para calentarlo.
Si tiene fiebre llévalo a la sombra, mójalo con agua fría y ofrécele agua fresca.
Llama a los teléfonos de emergencia
La alimentación, base de una vida sana

Uno de los elementos de mayor importancia para una vida sana es la alimentación. Sin embargo, no siempre estamos conscientes de la influencia que tiene este factor sobre una amplia variedad de aspectos de la vida de nuestro perro. Es por ello que a continuación te presentamos una breve guía, dividida en siete simples puntos, que recorre las ideas y prácticas más comunes en torno a la alimentación, con sus respectivas sugerencias y explicaciones. Además, también te ofrecemos los tips más importantes sobre la alimentación y su relación con la edad de tu mascota; los mitos y realidades de los alimentos comerciales y una serie de recomendaciones y advertencias sobre los alimentos que pueden ser dañinos para los perros. Todo ello, con la idea de que tu amiguito goce de una vida sana y feliz.

SIETE PUNTOS SOBRE LA ALIMENTACION DE TU PERRO
Si quieres que tu perro te adore, recuerda que el amor entra por la panza. Una buena alimentación se transparenta en la condición física de tu perro: el pelo brilla y toma un color más firme, la piel conserva su elasticidad y tu perro se ve contento, vigoroso y activo. Además, se mantendrá sano, y si llegara a sufrir alguna enfermedad su recuperación será más rápida. Recuerda, una alimentación adecuada conserva una vida feliz. Y tu perro te adorará por ello.
El sabe lo que quiere: cada perro come lo que necesita. Los perros son como la gente: cada uno es un individuo con características, preferencias y necesidades particulares. Aunque tengas dos perros de la misma edad, raza y sexo, éstos pueden tener diferentes costumbres y actividades y, por tanto, distintos hábitos o requerimientos nutricionales. Tal vez uno de ellos coma más rápido que el otro y debas alimentarlos en lugares separados, o que uno se la pase corriendo todo el día y jugueteando por el jardín y requiera más energía. Considera las características propias de tu perro cuando definas su dieta. En verdad, no hay dos perros idénticos. La observación, el sentido común y el buen consejo del veterinario te serán de gran ayuda.
No sólo de carne vive tu perro. Pensar que los perros comen solamente carne es un mito: ningún perro es cien por ciento carnívoro. Si te fijas bien, verás que a tu perro le gustan otras cosas; necesita una dieta balanceada que incluya verduras y cereales además de carne. Puedes darle carne magra de res, pollo o vísceras bien cocidas y proporcionarle también un guiso de arroz con verduras, todo ello sin más condimento que una pizca de sal. Con la carne cruda hay que tener cuidado, porque contiene bacterias y parásitos que pueden perjudicar su salud.
¡Cuidado! Tu perro no debe comer cualquier cosa. Los sobrantes de la carnicería, en su mayoría pellejos, huesos y cartílagos, tienen un bajo aporte nutricional y mucha grasa; además, en exceso provocan estreñimiento o diarrea. Puedes hacer feliz a tu mascota con huesos redondos de res, como los de rodilla y cadera, o con trozos de huesos largos como el tuétano, que no se astillan, le sirven de juguete y le limpian y fortalecen los dientes.
Una opción práctica para una alimentación balanceada. La mejor elección para que alimentes a tu perro es que compres alimento comercial, porque está balanceado y existe en el mercado una gran variedad de opciones, diferentes marcas y fórmulas para las distintas etapas y actividades de cada perro. Además, son muy prácticos: los encuentras en cualquier tienda, los almacenas con facilidad en casa, y sólo tienes que servir la cantidad adecuada para tu mascota. Esta opción resulta más rentable que elaborar día a día la comida de tu mascota. Sin embargo, si tienes la disposición, el tiempo y los recursos necesarios averigua con tu perro si prefiere la sopa tradicional. Te asombrará que a tu perro le guste tu espagueti favorito.
Nada de probaditas. Tú puedes ser la causa principal de que tu mascota tenga una alimentación mala y desordenada. ¿Quién puede resistir a esos ojos de yo no fui, de dame una probadita, como si jamás le dieras de comer? Terminamos ofreciéndole un pedacito, casi siempre por pura culpa, y nos consolamos inocentemente pensando cosas como qué tanto es tantito. Pero, ¿cuántas veces se puede repetir esto al día? Es posible que más de cuatro veces, y que esas probaditas acaben convirtiéndose en una buena ración que afectará su horario de comidas y su digestión, provocándole gases, excremento fétido, y estreñimiento o diarrea, además de mal aliento y dientes con sarro y caries. Por su bien –y el tuyo– no le des a tu perro dulces ni compartas tu comida con él, pues además, tu amigo corre el riesgo de volverse obeso y que lo afecten enfermedades cardiovasculares graves.
¿Cuántas veces al día lo debo alimentar? La frecuencia de la alimentación diaria de tu perro varía de acuerdo a su edad:
— De uno a tres meses de edad, tu cachorro debe comer por lo menos cuatro veces al día.
— De cuatro a siete meses de edad, debe comer tres veces al día.
— De ocho meses de edad en adelante, debe comer dos veces al día.
…ni más, ni menos.

fuente:
http://www.mascotanet.com/perros/cuidados/manejo_y_cui/in_cuida_cui00.htm

No hay comentarios:

Publicar un comentario