miércoles, 19 de mayo de 2010

parte 2 monografía.

parte 2 monografía.
Consejos básicos de entrenamiento

Comienza por entrenar a tu cachorro desde una edad temprana. Si bien se puede enseñar a un perro viejo, lo que se aprende temprano por lo general es aprendido más rápido y con más facilidad. Mas aún, cuanto más viejo sea el perro, es posible que haya que deshacer más malos hábitos aprendidos.

Castigos: jamás, bajo ningún aspecto o motivo, entrenando o fuera del entrenamiento, le impongas castigos físicos o psicológicos a tu perro. No lo golpees ni con tu mano ni con cualquier elemento (periódico, por ejemplo). Tu perro debe respetarte, no temerte! Si lo golpeas, estarás criando un perro temeroso de ti. No premies a tu perro por conductas indeseables: por ejemplo, no le des comida cuando te pide mientras tú estas comiendo, ni tampoco lo empujes (él pensará que estás jugando, o sea, una forma de premio). Tu perro no debe temerte, sino respetarte como su líder.

Premiar lo bueno, ignorar lo malo. Tu perro - y especialmente si es aún cachorro - no sabe muchas veces distinguir lo "bueno" de lo "malo", como tú lo harías. Es muy fácil enseñarle. Si siempre lo regañas por lo que hace mal, él se sentirá frustrado, pues nunca te complace nada de lo que haga. En su lugar, prémialo por cualquier cosa que esté haciendo que a tí te parezca bien. Olvídate de las órdenes y los comandos. Si tú estas viendo la televisión y tu chuchín está sentado y tranquilo... "muy bien!" y dale una recompensa. Si nunca le prestas mayor atención, el se conformará con cualquier tipo de atención de tu parte, incluso la atención negativa, como lo son los regaños. Si está haciendo algo malo, dile "NO!" pero no digas su nombre cuando lo regañes. Cuando se detenga, felicítalo en el momento. No lo castigues ni lo aísles.

Entrena a tu perro suave y humanamente. Y siempre que sea posible, utiliza métodos positivos y motivacionales. Haz que las sesiones de entrenamiento sean entretenidas, para que todos puedan disfrutar del proceso de aprendizaje.

Recompensas: las recompensas deben ser eso: premios. Una croqueta no es un premio, sino su comida habitual. Ejemplos de recompensa son: salchichas, jamón, pollo cocido, queso, manzana, barritas de cereal, o cualquier otra cosa que el perro adore. Las recompensas deben ser fraccionadas en un tamaño pequeño, el equivalente a un chícharo. Lo importante es la cantidad de recompensas recibidas, no el tamaño de las mismas. Las felicitaciones, abrazos, y elogios, también son formas de recompensa, aunque éstas deben ser “aprendidas” por los perros (el apreciar el afecto del humano no es instintivo). Es bueno premiar con comida y elogiar / abrazar / etc. Otra forma más de recompensa son los juegos (dar el juguete favorito, por ejemplo)

Los perros aprenden rápido, pero fijan su aprendizaje a través de la repetición y la consistencia: haz siempre lo mismo, hazlo siempre igual.

No lo sobreprotejas ni premies el mal comportamiento. Si tu perro se asusta de algo, y tu lo levantas, y lo abrazas, y le dices con tu duce voz "bueno, chiquito, tranquilo...", estarás premiando su miedo. Tu perro nunca tendrá la confianza necesaria en sí mismo. Igualmente, si haces callar a tu perro mientras le ladra a una persona o a otro perro con una actitud similar, tu perro está recibiendo el mensaje equivocado, ya que él siente que lo estás premiando por ser agresivo hacia la gente u otros perros.

Utiliza el nombre de tu perro en forma positiva, evitando utilizarlo junto con regaños, advertencias, y menos aún, castigos. Tu perro debería confiar que cuando se escucha su nombre, sólo pueden suceder cosas buenas. Su nombre debe siempre ser una palabra a la que él responda con entusiasmo, jamás con duda o con miedo.

Un perro es un perro. Trata y educa a tu chihuahueño o a tu schnauzer toy de la misma manera que lo harías si tuvieras un pastor alemán. Tienen la misma capacidad para aprender, y ciertamente merecen la oportunidad de ser educados apropiadamente.

Mens Sana In Corpore Sano. Cuida su salud. Cómprale alimentos de calidad. Llévalo periódicamente al veterinario, aunque no muestre signos de enfermedad. Practica la prevención. Respeta su calendario de vacunación. Llévalo a ejercitar todos los días, no sólo una vez a la semana. Ejercita tú con él. Cómprale y ármale juguetes que incentiven su imaginación, para que no convierta tus almohadones favoritos en sus juguetes favoritos.

Y sobre todo, considera que tu perro es un ser vivo que tiene sentimientos y te ama incondicionalmente. No traiciones su amor.

Cinco pasos para jugar y enseñarle a tu perro un truco nuevo.
Paso 1: Juega con tu perro por al menos 5 a 10 minutos antes de intentar enseñarle algo. Esto reafirma tus lazos con tu mascota y la dominación sobre él, ya que con los perros todo se trata de jerarquía. Luego debes hablar a tu mascota y calmarlo un poco y ya estará listo para que empieces a enseñarle algunos trucos a tu mascota.

Paso 2: Antes de que le des una orden a tu mascota, haz un trato para asegurar que tu perro preste atención y luego muéstrale que tienes más para incentivarlo. Usa tus manos, ya que los perros por naturaleza son muy visuales y la mascota sabe que tus manos le darán el trato, así que mirarán tus manos cuando les trates de enseñar.
Paso 3: Usa comandos específicos con tus manos acompañado de expresiones orales para ayudar a tu perro a entender. En un primer momento tu perro no hará nada mientras tu le haces las señales, eso está bien. Nunca le pegues al perro mientras le estás enseñando, solamente di con voz firme ¡No!. Luego de ello deberás enseñarle al perro que hacer físicamente. Cuando cumpla con el objetivo, felicítalo excesivamente, dale su recompensa y espera una hora para volverle a enseñar lo que tiene que hacer.
Paso 4: Después de tener paciencia enseñándole, tu perro aprenderá el truco. Pero allí no acaba el asunto, espera por lo menos una semana para enseñarle otro truco y pídele los trucos que ya sabe al menos dos veces por día.
Paso 5: Enséñale un nuevo truco y no te olvides que tu mascota te entrega amor sin siquiera pedirte algo a cambio, solamente mucho amor.
Darwin Angulo, entrenador canino, le ayuda a comprender mejor este tema

Tener una mascota tan activa y grande como un perro (sin importar la raza) representa una gran responsabilidad, y precisamente dentro de ella hay muchos otros compromisos tales como la ‘educación’ o el adiestramiento del animal.

El adiestramiento de un perro no sólo nos permitirá establecer el lugar del animal dentro de la familia, sino que juega un papel muy importante para asegurar una feliz y exitosa relación de ‘amo-mascota’. A través del entrenamiento un perro entenderá mejor su lugar dentro del ambiente familiar y lo que sus compañeros humanos esperan de él, además de que le será más sencillo adaptarse a la mayoría de los ambientes donde se desenvuelva. Al mismo tiempo, mientras los humanos entendamos mejor el comportamiento de los perros, más gratificante será nuestra relación con ellos.

Lo que hace que los perros sean la mascota favorita de los humanos es que, al igual que las personas, todos tienen diferentes personalidades y son animales sumamente sociables. Para ellos es muy natural vivir e interactuar con un grupo. En ocasiones, la convivencia llega a ser tan agradable que incluso algunas familias les atribuyen valores humanos a sus perros, lo cual puede representar un grave problema puesto que éstos nunca dejarán de ser animales con un instinto salvaje más desarrollado que el nuestro. Por eso es tan importante que antes de adoptar una mascota, en este caso un perro, nos informemos muy bien tanto de sus cuidados y características como especie como las diversas razas que existen.

A pesar de que los perros hoy en día están domesticados, todavía requieren de una estructura de grupo o manada como la de sus ancestros y parientes salvajes, los lobos. Por naturaleza, algunos perros son manos y obedientes, mientras que otros adoptan el papel de líderes y tiene un comportamiento más rebelde. Sin embargo, en el grupo formado por caninos y humanos es imperativo que el perro entienda que él tiene menor rango que cualquier otro humano, incluyendo a los niños, y esta tarea es responsabilidad de sus dueños.

Uno de los modos más comunes en que los perros suelen dar a notar la jerarquía dentro de la manada es siguiendo reglas muy básicas, por ejemplo: un perro líder siempre come primero y se hace merecedor al mejor lugar para descansar, siempre y cuando así lo desee. Estas reglas pueden ser copiadas o imitadas en la relación entre humanos y caninos, por ejemplo, una forma muy sencilla de establecer y mantener a su familia y a usted en la posición de líder es controlando los juegos que usted y su perro juegan; es decir, usted siempre debe quedarse en posesión del juguete cuando el juego termine.

Obviamente los perros no se comunican como las personas. El lenguaje de perro a perro es muy diferente al lenguaje de persona a persona y depende de nosotros los humanos el tratar de entender y aprender dicho lenguaje animal. En su mayoría, las personas se comunican verbalmente, mientras que los perros tienen formas de comunicarse con señales y signos a través del lenguaje corporal. Por lo tanto, para convertirnos en buenos entrenadores, necesitamos reconocer y entender el lenguaje corporal de nuestros perros.

A continuación, le presentamos una pequeña guía que lo llevará a través de los pasos más importantes de entrenamiento para un perro.


Socialización canina:
Este término socialización canina describe el proceso por el cual un perro aprende a relacionarse con las personas, con otros perros y con el medio ambiente. Los perros nunca dejan de aprender, lo hacen durante toda su vida; sin embargo, la edad durante la cual las experiencias tendrán un mayor impacto es la etapa entre los 6 meses y el año de edad, cuando todavía es un cachorro. Lo que experimente un perro durante ese periodo es fundamental para su futuro y tendrá un efecto duradero en su comportamiento.

Cuando adquiera un cachorro, asegúrese de disponer del tiempo necesario para invertir en un programa intensivo de socialización, ya que a través de éste usted está sentando las bases del comportamiento que su perro tendrá más adelante en su vida; recuerde que ‘es mejor prevenir que lamentar’. Además, este proceso de entrenamiento es muy divertido y le brinda la oportunidad de conocer mejor a su mascota.

El programa de socialización canina debe comenzar tan pronto obtenga el cachorro. Lo más importante para iniciarlo es encontrar ambientes donde su cachorro este cómodo, tranquilo y atento. Sin embargo, también es importante que el cachorro salga a pasear en automóvil, conozca al cartero, tenga contacto con los vecinos y otros perros o animales, camine por las calles y aprenda a tolerar la presencia y el ruido que haya dentro y fuera de su hogar. Con esto, usted estará preparando a su cachorro para enfrentar cualquier suceso, para que de esta manera cuando él encuentre a alguien o algo nuevo, lo reciba con curiosidad en lugar de miedo o agresión.

Un punto muy importante en este proceso de socialización es la educación de los niños, a los que es necesario enseñarles las reglas básicas sobre cómo tratar al cachorro. Para ello siempre debe haber un adulto supervisando a los niños y a los perros.

El tratar de exponer a su perro a todos los estímulos que encontrará en años futuros es irreal y hasta imposible. Sin embargo, si usted puede enseñarle que las experiencias nuevas son placenteras, él crecerá sabiendo que las situaciones y los objetos desconocidos son algo que se debe explorar y no algo a lo que se le debe temer.


Entrenando a su perro para que orine y defeque fuera de la casa

Para los cachorros criados en condiciones normales, el entrenamiento raramente representa un problema. Esto se debe a que un cachorro que ha sido criado con su madre hasta las 6 o 7 semanas de edad habrá aprendido a alejarse de su área de dormir para hacer sus necesidades. Por instinto, a los cachorros les gusta estar limpios, por eso rara vez encontrará un cachorro que ensucie su área de dormir si tiene otras opciones.

Un cachorro de corta edad necesita orinar y defecar continuamente debido a que tiene la vejiga y los intestinos muy pequeños. Esto, más que representar un problema, le da a los dueños muchas oportunidades de elogiarlo cuando haga sus necesidades en las áreas correctas, dándole la oportunidad de aprender rápidamente. No castigue a su cachorro por hacer las cosas mal, es su responsabilidad asegurarse de llevarlo a las áreas que usted escoja para que él haga sus necesidades. Por lo general, los perros suelen orinar y defecar muy temprano en la mañana (tan pronto como se levanta), después de cada comida y en intervalos de una hora. Lleve a su cachorro fuera de la casa, espere hasta que él haga sus necesidades y luego recompénselo con una galleta o jugando con él.

Por otro lado, enseñar a un perro a aliviar sus necesidades en un jardín o en alguna área determinada antes de que salga a pasear, le ayudará a prevenir incomodidades en la calle. De todos modos, siempre lleve con usted una bolsa y un recogedor para que en caso de que su perro defeque en un lugar público usted pueda limpiar lo que él ensucie.


Condicionamiento Positivo

Como lo mencionamos antes, el entrenamiento juega un papel crucial para que la relación entre usted y su perro sea más alegre y exitosa. Los fundamentos para que su perro sea feliz y se adapte a cualquier situación cotidiana se establecen durante las primeras etapas de su juventud con un programa de entrenamiento bien estructurado, por lo tanto este debe ser divertido para usted y su perro.

Existen muchos métodos de entrenamiento, pero los más eficaces son aquellos basados en el ‘condicionamiento positivo’, lo cual significa que su perro es recompensado por sus buenas acciones.

Para que el entrenamiento de su perro sea más sencillo, usted necesita entender cuál es su proceso de aprendizaje. Para los perros, el aprender consiste en adoptar nuevas conductas y ver qué consecuencia tiene el resultado de la misma. Por ejemplo: si un comportamiento o acción tienen como resultado una buena consecuencia, su perro repetirá esa conducta, de lo contrario la evitará en la mayor medida posible. Un entrenamiento efectivo debe ser una combinación de información (lo que usted quiere que su perro haga), motivación (una razón para que su perro lo haga) y oportunidad (el momento en que uno lo recompensa por la buena acción).

El entrenamiento condicionado al sonido utiliza el principio del condicionamiento positivo. En este entrenamiento, se utilizan los silbidos o el chasquito de dedos. El próximo paso consiste en asociarle un significado positivo al sonido, diciéndole al perro que lo hizo muy bien.

Uno de los ejercicios más simples que puede probar con su perro durante el entrenamiento condicionado al sonido, es enseñarle a sentarse: guarde la recompensa en su mano y espere a que su perro se siente. Sea paciente, no intente darle otra orden ni trate de poner al cachorro en la posición deseada. Tan pronto su perro se siente, realice el chasquido y déle su recompensa. Repita esto varias veces en sesiones de entrenamiento cortas y en distintos lugares.

Luego, sustituta los sonidos con palabras como: ‘sentado’, echado’, ‘quieto’, ‘ven’, ‘no’, ‘bien’, etc. En la medida que su perro cumpla la orden, sígale dando su recompensa. Recuerde que dependiendo el tipo de orden usted debe variar el tono de su voz: utilice un tono de voz grave para SENTADO, ECHADO, QUIETO y NO; utilice un tono de voz alegre para VEN o BIEN.

Existen muchos métodos de entrenamiento para entrenar perros, pero el condicionamiento positivo y al sonido siempre deben estar presentes. Sólo mediante un buen entrenamiento, su perro logrará una ‘buena educación’ y aprenderá a diferenciar entre las conductas buenas y malas.


fuente: proyectomascota.com/perros/cuidados

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